4/03/2008

Lados B / Unión Western



Mi interés por conocer y observar comunidades tan cerradas como apartadas del sistema en México, me llevó a investigar y tomar como objeto de estudio a la comunidad menonita, mi primer encuentro con esta comunidad fue durante un viaje en motocicleta que hice con mi hermano a finales de 2004, en una pequeña comunidad al norte de Durango; me llamó mucho la atención su entorno: en la entrada hay un inflable gigante de la coca cola en medio de un campo, por mencionar un ejemplo.



Desarrollé y presenté este proyecto artístico por el que me dieron la beca estatal en el 2005-2006 y realicé más viajes. Cada verano desarrollo una serie de registros de arquitectura que titulé “Hábitat versión 05-06-07” con cielos muy nublados y como registro del desarrollo y crecimiento de este grupo. El viaje más largo lo hice en el verano del 2006 haciendo escala en Zacatecas, Durango, hasta llegar a la comunidad más poblada en Chihuahua.






En una comunidad pequeña en Durango, realicé algunos videos en donde los habitantes querían decir algo ante la presencia de la cámara; un grupo de chicas actuaba como si estuvieran embriagándose con unas botellas vacías de cerveza y tequila que encontraron en el piso. Unos niños prendían fuego a la madera en un aserradero y otro grupo de chicas sonreían sin descubrir su rostro para no ser captadas por la cámara. Alguna familia del grupo me invitó a comer a su casa, me permitieron fotografiar algunos espacios interiores.







A lo largo de su historia -que data a desde el siglo 16 en Holanda, pasando por Alemania, Rusia, Canadá, EU, llegando hasta México durante los ’20-, cargan consigo una mezcla de estéticas e híbridos que dan como resultado una peculiaridad en la importación de estilos de vida, como el caso de su arquitectura, y especialmente el diseño de sus torres hidráulicas, en formas de pentágonos cónicos y planos. Recorrí bazares, tiendas departamentales, restaurantes y hasta un banco dentro de su comunidad. En un jonke o huesario de camiones escolares, tienen una especie de monumento a John Deere.











Me hospedé algunos días en la habitación 14 del hotel Gafthaus, a un lado de la pizzería los Arcos de la familia Schmitt; recuerdo en una salida en bici, iba recorriendo una brecha de campo a campo y, en medio de la nada, aparece una reja de alambres de púas; no la vi, salí volando y conmigo la cámara. Cuando volteo hacia arriba, lo primero que veo es un cuervo electrocutado en un transformador de luz, volteo hacia un lado y encuentro un panteón de menonitas y cerca de ahí un cadáver de una vaca, que me recuerda a la película de Mysterious Skin; fue un momento extraño del viaje.






Empieza a verse un contraste muy fuerte sobre todo en Chihuahua, es una comunidad en proceso de cambios, algunos empiezan a hacer negocios, utilizar alteraciones genéticas en los productos, a exportar y entrar en el juego del capitalismo; enormes casas como resultado de los negocios y de poner a trabajar a los conservadores. Condición humana.


Texto y fotografías por Alejandro Fournier.

alejandrofournier.com
myspace.com/alejandrofournier
sectorreforma.com

4 comentarios:

Apagador B dijo...

relamente interesante la arquitectura que hay en estos pueblos menonitas...muy buna entrada :)

Toni François dijo...

está increible

Anónimo dijo...

Es otra manera que existe para relacionarse en nuestro país, subcultura.
Dicen que los menonitas no se mezclan ni con los mestizos ni con los indígenas. Yo vi en varias ocasiones a menonitas varones borrachos (en cantinas) metiéndose con tarahumaras o mestizos. Condición humana.
Muy bien redactado y fotografiado.

bufi dijo...

A huevo eric. La diferencia está en este tipo de entradas...

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